Cabildo Abierto y Presidente Encargado

Dos instituciones jurídicas consagradas en la Constitución de Venezuela

A partir del 23 de enero de 2019, Venezuela tiene un Presidente Encargado. Este se juramentó ante un Cabildo Abierto de millones de venezolanos, celebrado simultáneamente en todo el país y replicado en las capitales de los países donde ha emigrado la diáspora venezolana, algo jamás visto en nuestra historia.

Frente a esta realidad objetiva, conocida mundialmente, gracias a los medios de comunicación extranjeros y las redes sociales en el ámbito local, ha operado un mecanismo de sucesión constitucional ante la falta absoluta de un Presidente Electo . Esta fecha, además, forma parte de un legado histórico de gran trascendencia: el 23 de enero de 1958, cuando ocurrió la caída de Marcos Pérez Jiménez, quien ostentó una de las dictaduras más recientes en Venezuela.

Se debe a Juan Guaidó y a la Asamblea Nacional (de ahora en adelante “AN”) elegida mayoritariamente por los ciudadanos en un contexto fraudulento, abusivo, polarizado y sin garantías jurídicas ni observación internacional, el logro de un fenómeno histórico sin precedentes en la historia venezolana.

El Cabildo Abierto y la figura del Presidente Encargado (de ahora en adelante “Presidente Encargado” o “Interino”), son dos formas jurídicas previstas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (de ahora en adelante “Constitución”). A los fines de poder entender la importancia de estas dos instituciones en el contexto venezolano, voy a desarrollarlos brevemente.

En este corto artículo explico el significado de ambas instituciones jurídicas, a los fines de que personas que no conocen la realidad de lo que ocurrió este 23 de enero de 2019 en Venezuela tengan un conocimiento cabal de tales instituciones. Asimismo, despejo algunas de las dudas que se han despertado, por causa de las peculiaridades del sistema jurídico venezolano, así como el castellano jurídico local, las deformaciones ocasionadas por la anomia constitucional y por tener un Estado Dual, producidas por el intento de eliminar la democracia y crear, en su lugar, una dictadura bajo las premisas del marxismo-leninismo. Tales deformaciones y matrices de opinión, además, han sido creadas en los laboratorios de propaganda, inteligencia y creación de neolengua del gobierno y sus aliados a los fines de confundir y, con ello, ganar tiempo.

• El contexto
Venezuela sufre una crisis inédita y dramática jamás vista en el país y en el continente americano: emergencia humanitaria compleja con muertes por hambre y enfermedades curables por falta de medicinas; pobreza crítica y menesterosidad de más del 40% de la población; cierre de miles de empresas privadas; desempleo generalizado; desplazamiento forzado de más de 3.000.000 de venezolanos a los países vecinos; hiperinflación de 1.000.000 % en 2018 y proyecciones de llegar hasta 10.000.000 % en 2019; caída del PIB, ingobernabilidad y deslegitimación de los poderes públicos; designaciones y sanciones internacionales a los gobernantes; fallas crónicas y cada vez peores de todos los servicios públicos que controla el Estado (agua potable, electricidad, telefonía, internet, vías de comunicación, alumbrado público, aseo urbano, etc.).

A todo lo anterior, se agregan las violaciones sistemáticas y generalizadas de los derechos humanos de la población civil en proporciones cada vez mayores y peores. Ello es una política de Estado. En fin, lo emprendido por Chávez y Maduro para imponer un modelo comunista en Venezuela está en su peor momento: carecen de recursos para seguir adelante en su proyecto y, lo peor, se han visto las grietas de la gigantesca corrupción y la notoria ineptitud pare resolver los problemas más básicos. Asimismo, la política sistemática y generalizada de atacar a la población civil, tal como lo han documentado Amnistía Internacional, PROVEA, Foro Penal y HRW, entre las más importantes ONG, ya ha llegado a la Fiscalía ante la Corte penal Internacional y todos los organismos mundiales (ONU) y regionales (OEA) que tutelan los derechos humanos.

•¿Cómo es el Estado venezolano?
Venezuela es un Estado Constitucional, dentro del formalismo de ser un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia. En el papel todo se ve bien, pero en realidad, se ha instalado un Estado Dual y anómico donde se observan grandes casos de corrupción y criminalidad organizada, tal como ya analicé en varios trabajos anteriores.
El Estado Constitucional en Venezuela
Artículo 2 de la CN. “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.”

•¿Qué es un Cabildo Abierto?
La institución del Cabildo Abierto se inscribe en la más pura institucionalidad legal venezolana: somos República independiente desde el 19 de abril de 1810 gracias a la celebración de un Cabildo Abierto en el cual los ilustrados venezolanos, todos civiles, declararon la independencia del Imperio francés napoleónico que ocupaba España.

Desde el punto de vista jurídico, la participación ciudadana es un derecho humano, establecido en el TÍTULO III. DE LOS DERECHOS HUMANOS Y GARANTÍAS, Y DE LOS DEBERES. Capítulo IV. De los Derechos Políticos y del Referendo Popular. Sección Primera: de los Derechos Políticos. Ello, en sintonía con el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, la Convención Americana de Derechos Humanos y la Carta Democrática Interamericana. Es, en esencia, la “participación protagónica” tan aclamada anteriormente por Chávez, cuyas decisiones son vinculantes.

Cabildo Abierto según la Constitución
Artículo 70 de la CN. “Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico, las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas sus formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad. La ley establecerá las condiciones para el efectivo funcionamiento de los medios de participación previstos en este artículo.”

•¿Qué es un Presidente Encargado?
El Encargado es un suplente. Se trata de un Presidente Interino, quien se encarga de la Presidencia de la República de forma provisional, cuando hay una falta absoluta del primer mandatario. En efecto, la figura de este interinato (de ahora en adelante “Encargado”) es peculiar, dentro de las formas jurídicas que adoptó el constituyente venezolano de 1999. El Encargado tiene unas funciones muy claras en la Constitución venezolana. En Venezuela no hay, además, casi ningún Juez Titular. Casi todos son encargados o provisorios. Se trata de una manera irregular, pero tradicional, en Venezuela, un país inestable y en constante improvisación, lo cual se ha incrementado en los últimos 20 años. El derecho administrativo venezolano está lleno de estos casos.

La figura del Presidente Encargado
Artículo 233 de la CN: “Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato.
Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreto dentro de los treinta días consecutivos siguientes.
Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.
Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva.
En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente.
Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar el mismo.”

•¿Juramento o “autoproclamación?
“Jurar” y “proclamar” son dos cosas diferentes. En un contexto de normalidad una cosa sucede a la otra. Sin embargo, voces interesadas o ignorantes, han informado y querido crear una corriente de opinión según la cual el Diputado Guaido “se autoproclamó” (sic) y que hubo un golpe de Estado en Venezuela este 23 de enero. Nada más erróneo. La verdad es que se aplicó de forma estricta la Constitución, esa misma que se aprobó en 1999 cuyas líneas las impuso Chávez.

La institución del juramento tiene una historia en Venezuela de mucha importancia simbólica. Luego del juramento de Simón Bolívar en el Monte Sacro y la del propio Chávez en el samán de Guere. Jurar en la política venezolana tiene un contenido jurídico, histórico y simbólico especial, poco comprendido en el mundo. El juramento de Guaidó se inscribe en esa tradición venezolana, y así debe ser entendido. El no “se autoproclamó” (sic) como dicen mal los medios de comunicación extranjeros, coincidentes con la propaganda oficialista. La única diferencia, enorme, por cierto, es que Guaidó lo hace investido de legitimidad y autoridad como presidente electo de la AN. De paso, fueron millones en Caracas y más millones en el país y en las grandes ciudades del mundo.

Abog. Fernando M. Fernández
Senior Fulbright Scholar-in-Residence 1991-92
Profesor de la UCV, IESA y UMA
Derechos humanos y Derecho Penal Internacional
Activista
https://wordpress.com/posts/justiciayderechoblog.wordpress.com
@FM_Fernandez

• Sobre el origen lingüístico de una “proclama” versus una “juramentación”
Luego de cambiar la concepción del lenguaje a partir de la filosofía del lenguaje propuesta por el primer Wittgenstein y los enunciados lógicos de Bertrand Russel, John Austin dictó una serie de doce conferencias donde expuso una capacidad de hacer a partir de ciertos enunciados que trasciende sin duda la mera descripción del mundo, porque hacer implica acción, y acción implica cambio en la realidad. Él y Russel diferencian una oración de un enunciado en tanto este es una construcción lógica, y aquel es de palabras. En este sentido, Austin toma como ejemplo algunas oraciones que se diferencian de la descripción en tanto que “el acto de expresar la oración es realizar una acción, o parte de ella (…)” y su primer ejemplo es este: “´Sí, juro (desempeñar el cargo con lealtad, honradez, etc.)’ expresado en la ceremonia de asunción de un cargo.”

De esta forma, podemos justificar estos dos verbos, “proclamar” y “jurar”, dentro de aquellos que pueden, más que describir, hacer en el mundo. Sin embargo, hemos escuchado decir a Guaidó “juro”, mientras muchos medios de comunicación decían “se autoproclamó”, lo cual consideramos una tergiversación por las razones ya expuestas y por otras. A saber, porque el uso del lenguaje difiere en uno y otro caso de contexto y pragmática: en el caso de una coronación Imperial como la de Napoleón, cuando se coronó con laurel como un César, la autoproclamación hubiera cabido bien, pero en pleno siglo XXI, cuando una persona no asume un poder dictatorial sino de transición, y lo hace a través de un Cabildo, que, como bien saben quienes conocen de historia, fue utilizado para liberar a Venezuela del Imperio napoleónico que ocupaba España y fue más una manifestación de vena democrática entre los ciudadanos y sus dirigentes, pues se trató de la manifestación espontánea y real de un pueblo, tal como el 23 de enero reciente, no es un término adecuado. El contexto del Cabildo es excluyente de una proclamación.

La juramentación, al contrario, es la acción de comprometerse, no de reclamar poder. Cuando se jura, se traza un objetivo que se debe cumplir, tal como hizo Guaidó; se compromete a una o muchas personas para cumplir, en este caso, un cargo de responsabilidad. Así, pues, queda claro que analizando el uso del lenguaje, y no el lenguaje como sistema abstracto de palabras, podemos discernir entre un buen uso y un mal uso, todos en sus inabarcables casos. Cada contexto pide a sus participantes un uso distinto, y si no se es fiel a este, pues se puede caer en errores, tergiversaciones e, incluso, en política que se bautiza como comunicación y periodismo.

Juan Diego Fernández Lebrun
Poeta y estudiante de Letras en la UCAB

NOTAS Y FUENTES
• En efecto, el 10 de Enero feneció el periodo constitucional ejercido por Nicolas Maduro. Las elecciones del 10 de mayo de 2017 son consideradas inexistentes por la gran mayoría de los países democráticos del mundo, habida cuenta de la inhabilitación política, prisión y exilio de los máximos dirigentes y partidos políticos de la oposición, entre otros graves problemas de legitimidad y legalidad, tanto en el plano nacional como internacional.
• FERNANDEZ, Fernando M.: Estado Dual: La justicia penal en Venezuela bajo el derecho penal del enemigo. Análisis de una realidad que afecta los derechos humanos. Disponible en: http://saber.ucv.ve/ojs/index.php/rev_af/article/viewFile/15822/144814482455
• FERNANDEZ, Fernando M.: estado como botín. http://observatoriodot.org.ve/web/wp-content/uploads/2016/10/factsheet6elestadocomobotin.pdf
• El Cabildo Abierto no ha sido desarrollado legislativamente, a pesar de que el Decreto Ley del Poder Público Municipal lo circunscribe al ámbito de los municipios, de forma cerrada y no vinculante en sus decisiones, algo contradictorio. Dice así el Decreto ley: “Artículo 264. Las decisiones adoptadas en cabildos abiertos serán válidas con la aprobación de la mayoría de los presentes, siempre y cuando sean sobre asuntos atinentes a su ámbito espacial y sin perjuicio de lo establecido en la legislación respectiva.” Ver: LEY ORGÁNICA DEL PODER PÚBLICO MUNICIPAL Publicada en Gaceta Oficial Nº 5.806 (Extraordinaria) de fecha 10 de Abril del 2006. Disponible en: https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2008/6652.pdf?file=fileadmin/Documentos/BDL/2008/6652

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