Estado Dual en Venezuela

Bajo el dualismo estatal todo es posible: la arbitrariedad es lo habitual y la corrupción es la norma. Este es el caso de Venezuela. En este artículo, la palabra corrupción se refiere al sentido económico del enriquecimiento ilícito de un funcionario público y, además, a la perversión de la función pública por abusar de ella. Lo primero que se corrompe es la Justicia y, como efecto, el Derecho también se descompone: el Estado de Derecho y de Justicia se hizo trizas en este país.

Así las cosas, en el Estado Dual (Ver: https://culturajuridica.org/lanzamiento-libro-estado-dual-o-anomico-efectos-corrumpentes-de-fernando-fernandez/) los derechos humanos se vuelven humo, los crímenes atroces y abusos generalizados contra la población civil se multiplican exponencialmente. Lo demuestra el Informe del Panel de Expertos de la OEA (En: http://www.oas.org/documents/spa/press/Informe-Panel-Independiente-Venezuela-ES.pdf ) y lo confirma el informe 2017 de PROVEA (Disponible en: https://www.derechos.org.ve/informe-anual/informe-anual-enero-diciembre-2017). Ambos son lapidariamente objetivos y sólidos en probanzas y argumentos.

Sin Justicia ni Derecho la anomia estatal se hace la regla y, si el Estado no cumple con la Constitución, la sociedad y los individuos aprenden a violar toda norma legal o moral: el delito se hace generalizado, pandémico. La guerra de todos contra todos se hace real. Es la supervivencia pura del hombre natural arrojado a la violencia y la menesterosidad (Ver: http://runrun.es/rr-es-plus/299493/infografia-cleptocracia-de-la-utopia-revolucionaria-a-la-miseria-del-socialismo-del-siglo-xxi.html ). Cada individuo se hace enemigo de su prójimo. La consecuencia final es una crisis social tan profunda y vasta que se convierte en una emergencia humanitaria compleja (En: http://www.civilisac.org/emergencia-humanitaria-compleja/las-emergencias-humanitarias-complejas-caracter-politico) que impacta a otros países. Nada que ver con la consecución del bien común, como debería ser.

La violación sistemática de derechos humanos y la corrupción generalizada (Ver: Estado como botín, en: https://issuu.com/asociacioncivilpazactiva/docs/elestadocomobot__n) que existe en Venezuela hacen que las tensiones y la violencia se vuelvan casi universales. Si el Estado falla y no cumple sus obligaciones básicas de respetar y garantizar los derechos humanos de sus ciudadanos, la anarquía e ingobernabilidad se hacen patentes. El homicidio, el sicariato, el secuestro, la extorsión, el robo y el hurto, entre otros delitos graves, se muestran en todo espacio y momento.

Del delito común e individual se transita al crimen organizado. Las bandas y pandillas de toda calaña florecen en el campo fértil del desorden causado por el Estado Dual. San Agustín (Ver: AGUSTÍN DE HIPONA: La Ciudad de Dios -412//426 DC. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1992. Página 116.) dijo: “Sin la virtud de la justicia, ¿qué son los reinos sino unos execrables latrocinios?”

Fernando M. Fernández
@FM_Fernandez

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